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EL MAR, FUENTE DE TODO

Al terminar el Año Internacional de los Océanos, recordemos lo que decía el director general de la UNESCO: «En la imaginación humana, el mar siempre ha sido símbolo de inmensidad y libertad. Lo malo es que hoy en día, al final del segundo milenio, la rivalidad que existe en torno a un recurso cada vez más escaso, demuestra que esa libertad tiene sus límites».

Efectivamente, a todos nos encanta el mar. Los poetas, los pintores y novelistas se han inspirado en él para expresar sus sentimientos. «El viejo y el mar», «Historia de un náufrago» o «Veinte mil leguas de viaje submarino» tienen como color de fondo el azul del mar. La industria cinematográfica también ha explotado el recurso marítimo: Mobydick, La sirenita, Titanic... A lo largo de la historia, el mar ha sido evocado para referirse a la vida, a la eternidad, a la grandeza, al temperamento... Ya Homero cantaba en uno de sus versos: «El océano es fuente de todo». Pero, ¿cuidamos realmente esta fuente de riqueza y salud, que nos garantiza el equilibrio y la su-pervivencia de la Tierra?

Jacques Cousteau, el gran oceanógrafo fallecido en 1997, autor de 50 libros, nueve películas y muchos programas de televisión, nos acercó a todos a los secretos y maravillas submarinas. Como gran defensor de los océanos se pronunció repetidamente contra el vertido de residuos tóxicos al mar, contra la sobreexplotación pesquera, en favor de la conservación de la Antártida y, en los últimos años, contra la realización de pruebas nucleares en la Polinesia francesa. Un año antes de morir, decía en una entrevista: «La humanidad ha causado más daño a la Tierra en este siglo que en toda la historia del género humano».

No pocos científicos, biólogos y oceanólogos lanzan la voz de alarma, denunciando las consecuencias desastrosas que tiene el uso indiscriminado de pesticidas, abonos y materiales químicos.

Cada uno de nosotros es responsable del daño hecho a los océanos. Pero podemos empezar a cambiar nuestras actitudes. Un pequeño consejo: no eches basura en el mar o la playa.

¡Felices vacaciones ecológicas!