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Uganda: Situación de las misiones en el norte del país

Perú: Declaración de la Conferencia de Religiosos

Vaticano: Notificación sobre la obra de Anthony de Mello

 

 

 

 

 

UGANDA

Situación de las misiones en el norte del país

 

En el mes de julio de 1998, los padres Venanzio Milani y Juan Núñez, del Consejo General de los Misioneros Combonianos, visitaron todas las misiones combonianas de Uganda. Expresan los padres que les ha impresionado de manera especial la situación de la región acholi y lango, en el centro-norte de la nación, porque los grupos terroristas del KONY (Ejército de Liberación del Señor) siguen secuestrando jóvenes, quemando casas, robando y asesinando a su propia gente, con sólo breves períodos de ausencia. La segunda mitad de julio fue excepcionalmente tranquila. Pero dicha calma se rompió el último día de su presencia en Gulu. A las tres de la madrugada, repetidas ráfagas de metralla rompieron el silencio de la noche. Los guerrilleros habían atacado de nuevo, secuestrando a varias personas.

 

Durante los dos meses pasados, sólo en la parroquia de Kitgum fueron secuestrados unos 150 jóvenes. La lista con todos los nombres fue expuesta en el presbiterio de la iglesia para poder tenerlos más presentes. Un signo especial junto al nombre indicaba aquéllos que se sabía que habían muerto. En la vecina Kaiongo, 40 muchachas de una escuela fueron secuestradas de una sola vez. De ellas, 32 fueron liberadas inesperadamente al poco tiempo y las otras ocho desaparecieron definitivamente.

Muy pocos consiguen escapar. Si lo intentan y son sorprendidos, saben que sus propios compañeros de infortunio serán obligados a matarlos lentamente, a golpes y hachazos. El KONY es un maestro en el arte de la tortura. Decide a quién matar más rápido o más despacio y enseña los métodos para hacerlo. Su acción va encaminada a destruir psicológicamente a sus víctimas. Sin duda lo consigue; los pocos que han vuelto, necesitan un largo tiempo para recuperarse. De los que no vuelven, unos son enrolados en el grupo y otros pasan a alimentar el tráfico de esclavos sudaneses.

La misión de Kitgum trata de obtener una información fidedigna sobre los distintos casos de secuestros, muertes, etc. para poder transmitirla a Amnistía Internacional y otros organismos. Los catequistas tienen indicaciones precisas y saben hacerlo con criterio.

La gente no sabe cómo actuar. El Ejército ugandés les invita a dejar sus tierras y a refugiarse en las llamadas «aldeas protegidas», construidas en torno a un campamento de soldados. La ciudad de Gulu, por ejemplo, ha pasado en poco tiempo de 50 a 250 mil habitantes, pero muchos se resisten a dejar sus casas y campos aun a costa de exponerse a los ataques de la guerrilla. Temen que algunos grandes ricos, con la connivencia del Gobierno, se apropien los terrenos abandonados para hacerse grandes haciendas, como parece que ya ha sucedido en algún lugar.

Los misioneros participan de la misma inseguridad. Ante el peligro de viajar libremente por las carreteras, han optado por permanecer aislados en sus puestos de misión con tal de no abandonar a la gente en este momento de sufrimiento. Así en Anaka, Namokora, Opit, Pajule... alguno incluso abandona de noche la misión para dormir entre la hierba del bosque con los demás. La mayoría de las misiones han sido repetidamente atacadas y depredadas de todo lo robable.

Pastores y fieles han comenzado tímidamente una reflexión que ilumine desde la fe la situación que están viviendo. Pero, más que nada, piensan en lo que es necesario hacer de cara al futuro.

 

 

PERU

Declaración de la Conferencia de Religiosos

Impulsados por nuestra fe en el Dios de la vida... «de los humildes, defensor de los pequeños, protector de los desvalidos...» (Jdt 9,11), Padre y Madre de todos, la Conferencia de Religiosos del Perú siente la necesidad de unir sus expresiones, apoyando la de los señores obispos que mediante su Comisión Permanente el 29.08.98, dijeron: «Nos sentimos responsables de dar nuestra palabra orientadora para la formación de la conciencia ciudadana...» ...«el estado de derecho, que debemos siempre salvaguardar, exige no sólo respeto por la ley y las instituciones, sino también la plena vigencia del derecho de la ciudadanía para opinar y decidir...» ...«el respeto al Referéndum como una forma legal y legítima de ejercer la democracia».

Ante estos acontecimientos que vivimos en el país, iluminados por la Palabra de Dios, que en Isaías 58,6-8 dice: «¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo. Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán en tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces tu luz surgirá como la aurora. Tu recto obrar marchará delante de ti y la gloria de Yavé te seguirá por detrás».

Nosotros, religiosos y religiosas, decimos que:

–Todo abuso de poder que limita los derechos de los ciudadanos, lo consideramos contrario al proyecto de Dios.

–Todo sistema económico que genera desigualdad injusta y limita las posibilidades reales de vida para la mayoría de las personas, es igualmente contrario al plan de Dios.

–Nos unimos solidariamente a este pueblo en su resistencia frente al abuso del poder y en su lucha por obtener libertad, democracia, participación y justicia para una vida digna y fraterna.

–Respaldamos la lucha del pueblo peruano por acceder democráticamente a la decisión de su futuro histórico.

–Repudiamos el abuso de poder, el autoritarismo, la mentira y la represión con que se intenta aplastar el derecho del pueblo a decidir y a tener mejores condiciones de vida.

–Repudiamos el actual modelo económico que genera desempleo estructural y excluye a la mayoría del pueblo, mientras una minoría se enriquece.

–Nos unimos en oración a todo el pueblo creyente, confiados que Cristo Resucitado hará que el pueblo peruano tenga su amanecer de justicia y paz.

 

VATICANO

Notificación sobre la obra de Anthony de Mello

La Congregación para la Doctrina de la Fe, con fecha 22 de agosto, publicó una nota firmada por el cardenal Joseph Ratzinger y Tarcisio Bertone, prefecto y secretario respectivamente de dicho dicasterio, en la que se señalan algunas cuestiones sobre las obras del fallecido jesuita Anthony de Mello.

El documento señala que las obras de De Mello, que tienen casi siempre la forma de historias breves, contienen algunos elementos válidos de la sabiduría oriental que pueden ayudar a alcanzar el dominio de sí mismo, romper los lazos y afectos que nos impiden ser libres, y afrontar serenamente los diversos acontecimientos favorables y adversos de la vida. Particularmente en sus primeros escritos, el P. De Mello, no obstante las influencias evidentes de las corrientes espirituales budista y taoísta, se mantuvo dentro de las líneas de la espiritualidad cristiana. En estos libros trata de los diversos tipos de oración: de petición, intercesión y alabanza, así como de la contemplación de los misterios de la vida de Cristo, etc.

Pero ya en ciertos pasajes de estas primeras obras, y cada vez más en sus publicaciones sucesivas, se advierte un alejamiento progresivo de los contenidos esenciales de la fe cristiana. El autor sustituye la revelación acontecida en Cristo con una intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar de Dios como de un vacío puro.